(Un poema hermoso que vale la pena compartir!)
SONRIO
Aunque la vida me golpee
Aunque no todos los amaneceres sean hermosos
Aunque se me cierren las puertas
SUEÑO
Porque soñar no cuesta nada y alivia mi pensamiento
Porque quizás mi sueño pueda cumplirse
Porque soñar me hace feliz
LLORO
Porque llorar purifica mi alma y alivia mi corazón
Porque mi angustia decrece, aunque solo sea un poco. . .
Porque cada lágrima es un propósito de mejorar mi existencia
AMO
Porque amar es vivir
Porque si amo, quizás reciba amor
Porque prefiero amar y sufrir, que sufrir por no haber amado nunca
COMPARTO
Porque al compartir crezco,
Porque mis penas, compartidas, disminuyen,
Y mis alegrías se duplican. . .
Sonrío, sueño, lloro, amo, comparto. .
¡¡¡ Vivo !!!
Y por ello doy gracias
Por un día más...
lunes, 3 de agosto de 2009
El sombrero rojo
Una amiga me mandó lo que sigue. En ciertos momentos nos volvemos por unos instantes más conscientes del paso del tiempo...y vale la pena reflexionar. Por eso decidí compartir con uds. estas líneas. Con todo mi cariño.
"La mirada femenina en el espejo"
A los 3 años: Se mira al espejo y se ve una reina.
A los 8 años: Se mira y se ve como Cenicienta o la Bella Durmiente.
A los 15 años: Se mira y se ve como Cenicienta, Bella Durmiente,Capitana de hinchada o, si "se está haciendo señorita" se ve gorda, con puntos negros, HORRIBLE (Mamá, no puedo ir a clase con esta facha)
A los 20 años: Se mira y se ve "muy gorda/muy flaca,muy baja/muy alta, muy crespa/muy lacia", pero decide salir de todas maneras.
A los 30 años : Se mira y se ve "muy gorda/muy flaca, muy baja/muy alta, muy crespa/muy lacia" pero decide que no tiene tiempo para solucionarlo y sale de todas formas.
A los 40 años: Se mira y se ve "muy gorda/muy flaca, muy baja/muy alta, muy crespa/muy lacia" pero dice: "Estoy viva" y sale igualmente.
A los 50 años: Se mira y ve "Por fin soy yo" sale y va donde quiere y le parece mejor.
A los 60 años: Se mira y se acuerda de todas las personas que ni siquiera se pueden ver más en el espejo. Sale y conquista el mundo.
A los 70 años se mira y ve sabiduría, alegría y habilidad. Sale y aprovecha la vida lo mejor que puede.
A los 80 años: Ni se preocupa de mirar el espejo. Simplemente se pone un sombrero rojo y sale al mundo a divertirse.

Tal vez todas debamos ponernos ese sombrero rojo un poquito antes...tal vez todas tendríamos que dejar de ver nuestra apariencia y abrir nuestro corazón para poder darle así un sentido a nuestra vida.
Disfrutemos cada instante como si fuera el último segundo para compartirlo con todos los que amamos.
"La mirada femenina en el espejo"
A los 3 años: Se mira al espejo y se ve una reina.
A los 8 años: Se mira y se ve como Cenicienta o la Bella Durmiente.
A los 15 años: Se mira y se ve como Cenicienta, Bella Durmiente,Capitana de hinchada o, si "se está haciendo señorita" se ve gorda, con puntos negros, HORRIBLE (Mamá, no puedo ir a clase con esta facha)
A los 20 años: Se mira y se ve "muy gorda/muy flaca,muy baja/muy alta, muy crespa/muy lacia", pero decide salir de todas maneras.
A los 30 años : Se mira y se ve "muy gorda/muy flaca, muy baja/muy alta, muy crespa/muy lacia" pero decide que no tiene tiempo para solucionarlo y sale de todas formas.
A los 40 años: Se mira y se ve "muy gorda/muy flaca, muy baja/muy alta, muy crespa/muy lacia" pero dice: "Estoy viva" y sale igualmente.
A los 50 años: Se mira y ve "Por fin soy yo" sale y va donde quiere y le parece mejor.
A los 60 años: Se mira y se acuerda de todas las personas que ni siquiera se pueden ver más en el espejo. Sale y conquista el mundo.
A los 70 años se mira y ve sabiduría, alegría y habilidad. Sale y aprovecha la vida lo mejor que puede.
A los 80 años: Ni se preocupa de mirar el espejo. Simplemente se pone un sombrero rojo y sale al mundo a divertirse.

Tal vez todas debamos ponernos ese sombrero rojo un poquito antes...tal vez todas tendríamos que dejar de ver nuestra apariencia y abrir nuestro corazón para poder darle así un sentido a nuestra vida.
Disfrutemos cada instante como si fuera el último segundo para compartirlo con todos los que amamos.
sábado, 1 de agosto de 2009
Un día triste como hoy...
Lo primero que hago cada mañana al levantarme es recordar la fecha, el día, si es cumpleaños de alguien, etc. Hoy hice lo mismo hasta que repentinamente recordé "1º de agosto". EStuve un buen rato en la cama antes de levantarme, recordando aquel fatídico día.
Mi hermano había ido a comprar pan en un supermercado cercano. Cuando encendimos la televisión con papá, pues había rumores por todos lados de que algo había pasado. Aun viendo la Tv no entendíamos bien, decían que había un fallecido a causa de un accidente, lamentamos la pérdida. Luego fuimos al quincho a seguir disfrutando de esa mañana del domingo, de vez en cuando mirábamos el asado que se cocinaba en una parrilla.
Como la Tv se encontraba en la sala, no sabíamos mucho de las noticias que pasaban, salvo que uno entrara a verlo. Papá fue por segunda vez pero para apagarla, ya que todos disfrutábamos bien en el patio. Me encontraba en la cocina cuando papá viene y nos dice "Vengan todos a ver". Fuimos a la sala y ya ascendía a 30 muertos!!.. qué pasó ahi??. Mamá se preocupó y me dice "Llamale a tu hermano que venga ya". Le llamé y para sorpresa nuestra nos decía que se dirigía con unos amigos al Ycuá Bolaños a ver si podía ayudar. Mamá se prepocupó aún más y le dijo que se cuide por favor.
Ya habíamos olvidado por completo el asado, el disfrutar al aire libre, todos estábamos en la sala mirando sin poder creer lo que estaba pasando. Llegada la hora de almuerzo, comimos todos a secas, cada uno absorto en sus propios pensamientos.
Para la tarde ya ascendía a más de 200 muertos. Mamá solo lloraba y lloraba, papá y el resto de nosotros seguíamos pegados a la Tv. Veía a mis vecinos movilizarse para llevar café, cocido, gaseosa lo que sea, para los valientes bomberos y todas las personas que ahí ayudaban. Cuando mis vecinos regresaban de ese lugar, parecía que venían de una guerra. Nadie emitía una palabra, hasta que uno dijo "Estar ahi es estar en el infierno".
El día se puso de luto con esa noche sin estrellas. Nadie podía dormir. No había aún nombres de los fallecidos pero el número ascendía sin parar y mi mente barajaba todos los nombres de amigos, parientes, etc. De lejos se escuchaba la sirena, pasar una detras otra. Lo sé porque papá al rato me decía "Ahí se escucha otra sirena".
La semana que siguió a ese fatídico día casi no se realizaron las actividades escolares, y poco o nada los trabajos cotidianos. Fue la semana de velorios, rezos, entierros. Largas cadenas de autos pasaban a cada rato en las avenidas principales. Ycuá Bolaños se cobró a cuantas víctimas pudo, sin importar raza, religión ni nivel económico. Ese día, tantos pobres como ricos estaban todos iguales; llorando la muerte de un ser querido.
Ese día 1º de agosto marcó para siempre el corazón de cada paraguayo. Tantas historias mezcladas, milagros, coincidencias y amistades que surgieron en cada buena acción. Hasta hoy día no se hizo justicia ni erigieron aún una plaza en ese lugar en memoria de los fallecidos. A pesar de que transcurrieron años de esa terrible tragedia, hasta el momento si alguien pasa frente a Ycuá Bolaños, su corazón se estremece, la angustia y tristeza nunca podrán ser superadas.
Cuántas personas quedaron sin familia, sin padres, hijos, etc. Admiro su fuerza para seguir adelante, porque es muy fácil caer ante la tentación de abandonar vivir.
Hoy es 1º de agosto... rezemos por las almas que descansan, por las personas que siguen vivas cuyo dolor ha de ser insoportable por seguir adelante sin sus seres queridos.. rezemos por los sobrevivientes cuyas secuelas de la tragedia los marca el día a día.
Rezemos... porque nunca más un día como aquel se vuelva a repetir.
Mi hermano había ido a comprar pan en un supermercado cercano. Cuando encendimos la televisión con papá, pues había rumores por todos lados de que algo había pasado. Aun viendo la Tv no entendíamos bien, decían que había un fallecido a causa de un accidente, lamentamos la pérdida. Luego fuimos al quincho a seguir disfrutando de esa mañana del domingo, de vez en cuando mirábamos el asado que se cocinaba en una parrilla.
Como la Tv se encontraba en la sala, no sabíamos mucho de las noticias que pasaban, salvo que uno entrara a verlo. Papá fue por segunda vez pero para apagarla, ya que todos disfrutábamos bien en el patio. Me encontraba en la cocina cuando papá viene y nos dice "Vengan todos a ver". Fuimos a la sala y ya ascendía a 30 muertos!!.. qué pasó ahi??. Mamá se preocupó y me dice "Llamale a tu hermano que venga ya". Le llamé y para sorpresa nuestra nos decía que se dirigía con unos amigos al Ycuá Bolaños a ver si podía ayudar. Mamá se prepocupó aún más y le dijo que se cuide por favor.
Ya habíamos olvidado por completo el asado, el disfrutar al aire libre, todos estábamos en la sala mirando sin poder creer lo que estaba pasando. Llegada la hora de almuerzo, comimos todos a secas, cada uno absorto en sus propios pensamientos.
Para la tarde ya ascendía a más de 200 muertos. Mamá solo lloraba y lloraba, papá y el resto de nosotros seguíamos pegados a la Tv. Veía a mis vecinos movilizarse para llevar café, cocido, gaseosa lo que sea, para los valientes bomberos y todas las personas que ahí ayudaban. Cuando mis vecinos regresaban de ese lugar, parecía que venían de una guerra. Nadie emitía una palabra, hasta que uno dijo "Estar ahi es estar en el infierno".
El día se puso de luto con esa noche sin estrellas. Nadie podía dormir. No había aún nombres de los fallecidos pero el número ascendía sin parar y mi mente barajaba todos los nombres de amigos, parientes, etc. De lejos se escuchaba la sirena, pasar una detras otra. Lo sé porque papá al rato me decía "Ahí se escucha otra sirena".
La semana que siguió a ese fatídico día casi no se realizaron las actividades escolares, y poco o nada los trabajos cotidianos. Fue la semana de velorios, rezos, entierros. Largas cadenas de autos pasaban a cada rato en las avenidas principales. Ycuá Bolaños se cobró a cuantas víctimas pudo, sin importar raza, religión ni nivel económico. Ese día, tantos pobres como ricos estaban todos iguales; llorando la muerte de un ser querido.
Ese día 1º de agosto marcó para siempre el corazón de cada paraguayo. Tantas historias mezcladas, milagros, coincidencias y amistades que surgieron en cada buena acción. Hasta hoy día no se hizo justicia ni erigieron aún una plaza en ese lugar en memoria de los fallecidos. A pesar de que transcurrieron años de esa terrible tragedia, hasta el momento si alguien pasa frente a Ycuá Bolaños, su corazón se estremece, la angustia y tristeza nunca podrán ser superadas.
Cuántas personas quedaron sin familia, sin padres, hijos, etc. Admiro su fuerza para seguir adelante, porque es muy fácil caer ante la tentación de abandonar vivir.
Hoy es 1º de agosto... rezemos por las almas que descansan, por las personas que siguen vivas cuyo dolor ha de ser insoportable por seguir adelante sin sus seres queridos.. rezemos por los sobrevivientes cuyas secuelas de la tragedia los marca el día a día.
Rezemos... porque nunca más un día como aquel se vuelva a repetir.
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